Por otro lado, en la agricultura convencional, además de todo lo que se puede usar en la agricultura orgánica, se puede optar por el uso de semillas transgénicas, fertilizantes sintéticos (y por lo tanto de concentración de nutrientes conocida y estandarizada) y pesticidas (insecticidas, herbicidas y fungicidas) orgánicos o de síntesis química que estén registrados y aprobados para ese uso por las agencias regulatorias correspondientes. Los cultivos transgénicos, que reciben la aprobación del sistema regulatorio, son una herramienta más que se puede utilizar en los sistemas de producción convencionales.
La mayoría de los alimentos que consumimos son producidos de manera convencional. En el caso de la agricultura orgánica, es importante buscar el sello de certificación para evitar declaraciones engañosas.
Entonces, ¿qué diferencia hay entre los alimentos orgánicos y los transgénicos?
Alimentos orgánicos y alimentos transgénicos son dos cosas de naturaleza diferente. La agricultura orgánica es un sistema de producción que sigue determinadas normas, mientras que la transgénesis es una manera de mejorar los cultivos, haciéndolos más fuertes ante el ataque de plagas, más nutritivos o tolerantes a condiciones climáticas adversas, por nombrar algunos casos. Esto quiere decir que, por ejemplo, un maíz transgénico resistente a insectos se podría cultivar bajo las normas de la producción orgánica para reducir la necesidad de aplicación de insecticidas. Sin embargo, por razones comerciales, las normas actuales de la producción orgánica permiten usar semillas mejoradas por cualquier método, salvo por transgénesis.