Rebeca Gerschman (1903 – 1986): la científica argentina discípula de Houssay candidata a un Premio Nobel
Rebeca ingresó a la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1922 y años más tarde se graduó con el título […]
Rebeca ingresó a la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1922 y años más tarde se graduó con el título […]
Así como en casa hacemos ajustes a una receta y cuando la volvemos a preparar introducimos algún cambio (ej. modificamos la cantidad de algún ingrediente), los productores de alimentos y bebidas también realizan cambios a los productos que ofrecen con el fin de satisfacer necesidades y demandas de los consumidores. Esto es reformular alimentos y bebidas. En esta nota te contamos de qué se trata y presentamos un ejemplo argentino: el pan.
En los últimos años ha aumentado la difusión de información en relación al consumo de leche de vaca, se dicen muchas cosas, las cuales no siempre condicen con la evidencia científica disponible. Veamos qué se anda diciendo y cuál es el consenso actual. La leche de vaca contiene lactosa (el azúcar de la leche), proteínas de alto valor biológico y vitaminas y minerales fundamentales para mantener nuestros huesos sanos (como vitamina D, calcio, fósforo y magnesio).
Los cítricos como la naranja, la mandarina, el pomelo, el limón y la lima son fuentes de vitamina C, vitamina A (beta-carotenos), vitamina B9 (ácido fólico), potasio y magnesio. Por su alto contenido en vitamina C y beta-carotenos (vitamina A), a los cítricos se los considera alimentos con propiedades antioxidantes. Además, el ácido cítrico y la vitamina C (ácido ascórbico) que contienen los cítricos favorecen o facilitan la absorción del hierro no hemínico, que es el que está presente en legumbres y verduras de hoja verde, por lo que es recomendable consumirlos juntos (ej. ensalada de lentejas condimentada con jugo de limón). Por su elevado contenido de agua y fibra, los cítricos mejoran el tránsito intestinal por lo que se recomienda su consumo en personas que padecen constipación o estreñimiento.