febrero 2019

Infoalimentos responde

Al momento de elegir qué tipo de verduras y frutas consumir, ¿podemos optar entre frutas y verduras orgánicas o transgénicas?

Por el momento sólo se cultivan en Argentina maíz, soja y algodón transgénicos; no hay frutas o verduras transgénicas en el mercado argentino, salvo el choclo. Sin embargo, es común ver sellos engañosos de «libre de transgénicos o de OGM» en productos en los que no existen versiones transgénicas, como frutas (*), hortalizas y semillas, y sus derivados, que se comercializan en dietéticas u otros comercios.

En todo caso, la elección que podemos hacer hoy es consumir frutas y verduras producidas en forma convencional, que son la gran mayoría, o frutas y verduras producidas bajo un sistema de producción orgánico. La elección puede basarse en diversos factores (gustos personales, hábitos, precio, entre otros), pero en cuanto a seguridad o valor nutricional, no existe evidencia científica que diga que las verduras o frutas orgánicas son más seguras o nutritivas que las producidas de manera convencional.

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¿Cuál es la diferencia entre un cultivo orgánico, uno transgénico y uno convencional?

Los cultivos necesitan semillas, nutrientes, agua, luz y ser protegidos de plagas, malezas y enfermedades, para poder crecer lo más sanos y fuertes posible. Según los insumos utilizados, los sistemas de producción se pueden agrupar en dos grandes categorías: orgánico y convencional. En este sentido, la agricultura orgánica es un sistema de producción libre de pesticidas y fertilizantes de síntesis química, que no permite la utilización de organismos genéticamente modificados (cultivos transgénicos) ni de productos derivados de éstos. En este marco, las semillas a utilizar no pueden ser transgénicas, los nutrientes se aportan en general como estiércol, y para la protección de plagas, malezas y enfermedades, se usan pesticidas (insecticidas, herbicidas y fungicidas) de síntesis no química, como por ejemplo la bacteria de suelo Bacillus thuringiensis, derivados vegetales (como aceites o piretrinas) y sustancias minerales (como compuestos de cobre o azufre). Los insumos comerciales a ser utilizados en producción orgánica certificada son evaluados y aprobados para tal uso por las agencias regulatorias correspondientes.

Medios

¿Engordamos a medida que pasan los años? ¿Esto es verdad?

Por: Silvio Schraier (*)

Nota publicada en TN Con Bienestar.

A medida que pasan los años, vemos distintos cambios en nuestros cuerpos. Uno de ellos es que, en general, engordamos. ¿Esto es verdad?

Antes de responder esta pregunta es necesario aclarar algunos conceptos. Frecuentemente asociamos engordar a aumentar de peso, pero en realidad, no son sinónimos. Nuestro cuerpo consta de cuatro partes: líquidos, huesos, masa muscular y masa grasa.

Engordar es aumentar la masa grasa, pero en ese caso no siempre hay aumento de peso. Después de los 30 años, vamos perdiendo progresivamente masa muscular y, a los 60, esta puede haber disminuido en hasta una tercera parte.

Entonces, si ganamos grasa a la vez que perdimos la misma cantidad de músculo, nuestro peso no habrá cambiado, sin embargo, habremos engordado. A la inversa, una persona que practica durante años, por ejemplo, deportes de musculación, puede pesar más pero, al no tener más grasa, no ha engordado.

La distribución de la grasa corporal es distinta en ambos géneros: las mujeres acumulan más en busto, cadera y muslos y los hombres en el abdomen, y esto está regulado por las hormonas sexuales, estrógenos y andrógenos, respectivamente. Después de la menopausia, la caída natural de los estrógenos determina que ellas comiencen a acumular más grasa con distribución masculina, en la cintura.

Ahora sí, podemos responder la pregunta inicial: a medida que pasan los años engordamos (aumenta nuestra grasa) pero, como paralelamente perdemos músculo, puede no notarse en la balanza.

La segunda pregunta que nos hacemos es ¿podemos hacer algo por ralentizar estos procesos? La respuesta es . Con cambios terapéuticos del estilo de vida, como denominamos los médicos a la combinación de una mejor calidad y cantidad de alimentos, mayor actividad física y, finalmente y tan importante pero menos conocido, la higiene del sueño.

Revisemos resumidamente estos tres componentes:

– Alimentación saludable: se refiere a consumir todos los grupos de alimentos (verduras, frutas, cereales, carnes, lácteos, huevos, aceite) en una justa cantidad, no superando un plato y no saltear ninguna de las cuatro comidas. Así se logra mantener un peso adecuado.

– Mayor actividad física: no significa ser “deportistas de élite”. Basta con caminar 10.000 pasos todos los días, para dejar de ser sedentarios. Eso se puede controlar fácilmente con varias aplicaciones gratuitas que tenemos disponibles en nuestros teléfonos móviles. Al caminar más, la masa muscular mejora, minimizando la pérdida por los años.

– Higiene del sueño: dormir menos de 7 a 8 horas diarias altera nuestro reloj biológico y, como muestran muchos trabajos científicos, nos hace aumentar de peso.


Resumiendo: el paso de los años es inevitable, pero la calidad de éstos es modificable por los buenos hábitos, Y esto no quiere decir que no nos demos algunos gustitos.


(*) Médico Especialista en Nutrición-Diabetes, docente de Medicina Interna- Nutrición (UBA),experto en Lípidos (SAL), Diplomado en Comunicación Científica, Médica y Ambiental (UPF y Subdirector de la Carrera de Especialización en Nutrición de la Fundación Barceló.

Fuente: https://tn.com.ar/salud/nutricion/engordamos-medida-que-pasan-los-anos_941316/ 


 

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Salud y alimentos

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