• Los granos refinados se han molido para extraer el salvado y el germen, que son las partes que contienen fibra dietética, vitaminas, minerales y otros componentes bioactivos (fitonutrientes). Los granos resultantes tienen una textura más fina y una vida útil de almacenamiento mayor. Algunos ejemplos de granos refinados son la harina de trigo, la sémola de trigo, la harina de maíz (polenta) y el arroz blanco. Muchos panes, cereales, galletitas saladas, postres y tortas están hechos con granos refinados.
• Los granos enriquecidos son granos refinados a los que se les añade hierro y vitaminas del complejo B (tiamina, riboflavina, niacina y ácido fólico). El enriquecimiento consiste en añadir nutrientes que estaban presentes en el alimento original pero que se perdieron durante el procesamiento (refinación). No se les puede añadir la fibra que perdieron. Fortificar significa añadir nutrientes que no se presentan de forma natural en el alimento. La mayoría de los granos refinados están enriquecidos, y muchos también son fortificados con vitaminas y minerales, como el ácido fólico y el hierro. En nuestro país, la harina de trigo (grano refinado) destinada al consumo que se comercializa en el mercado nacional, tiene que estar adicionada con hierro, ácido fólico, tiamina, riboflavina y niacina en las proporciones que se indican en la Ley N° 25.630 con el objetivo de prevenir las anemias y las malformaciones del tubo neural (tales como la anencefalia y la espina bífida).
• Multigrano significa que el producto contiene más de un tipo de grano, pero es posible que ninguno sea un grano entero o integral.