No hay evidencia científica que justifique que personas que no tienen intolerancia a la lactosa consuman leche baja o reducida en lactosa. Sin embargo, al igual que sucede con el gluten, muchas personas optan por consumir leche baja o reducida en lactosa sin un diagnóstico médico, tal vez incentivadas por mensajes publicitarios que declaman algún beneficio para la salud y se leen en los envases. Por lo tanto, sugerimos consultar a un médico para que realice los estudios y el diagnóstico correspondiente.
Para más información:
– Lácteos para las personas intolerantes a la lactosa y los mitos alrededor de los lácteos